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LAS DOMESTICACIONES TEOLÓGICAS

1. Lo que sabes y conoces ahora mismo no es más que un aprendizaje. El que cesa de aprender hoy; cesa de enseñar o educar mañana. En este mismo momento estás aprendiendo. Aprendes algo sólo con una mente despierta. El aprendizaje es la función principal de la mente, y la mente aprende veinticuatro horas al día. La mente tiene la capacidad de atender 70 mil cosas en un día. Cuando la mente está despierta, esta nos permite aprender las cosas de una forma lineal. Todos nacimos con la capacidad de aprender. Cuando nace un niño, su mente es un vaso vacío, simple, inocente. Quién se convierta en su mentor podrá´moldearlo con la intención que tenga. Captamos su atención para introducir un sistema de reglas y creencias en su mente. El niño tiene a la mamá y al papá y a la religión para enseñarle. o educarlo. 

2. La atención es la capacidad que tenemos de discernir y centrarnos en aquellos que queremos percibir. Percibimos una gran cantidad de información simultáneamente; pero utilizamos nuestra atención para retener en el primer plano de nuestra mente sólo lo que nos interesa. 

3. Los adultos que nos rodearon desde nuestra niñez captaron nuestra atención y por medio de la repetición, introdujeron su información en nuestra mente infantil. Así es como aprendimos todo lo que sabemos de Dios por medio de la religión y la mentalidad que nuestros padres tenían de él. 

4. Aprendimos de nuestros padres y de nuestra religión qué creer y que no creer; qué es aceptable y qué no lo es; qué es bueno y qué es malo; qué es bello y qué es feo; que es correcto y qué es incorrecto. Ya todo estaba allí. Todas las reglas, todos los dogmas y todos los conceptos sobre la manera de comportarnos en este mundo. Si hubieses nacido en china por domesticación ¿Qué hubieras sido en términos de filosofía o de religión?. Si hubieses nacido en la india. Si hubieses nacido en Inglaterra, Noruega. Si hubieses nacido en algún paises latinoamericano. 

5. Cuando íbamos a la iglesia, prestábamos atención a lo que el sacerdote, o pastor o rabino nos decía. La misma dinámica funcionaba con nuestros padres y demás familiares. Todos trabajaron en captar nuestra atención, pero en sí ¿Qué estaban haciendo? Domesticándonos. Un domesticado solo es un receptor a veces sin derecho de refutación o cuestionamiento. 

6. También aprendimos a captar la atención de otros seres humanos y desarrollamos la necesidad de atender. La lengua es el código que utilizamos para comprendernos y comunicarnos. Cada letra, cada palabra de cada lengua, cada mensaje es un acuerdo. Una vez que entendimos el código, nuestra atención quedo aceptada y atrapada.

7.  Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales. Ya estaban allí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer de la religión. Nunca escogimos ninguno de esos acuerdos. De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias sean católicas, evangélicas, budistas, judías, mahometanas, mormonas o adventistas etc., pero estuvimos de acuerdo con la información que otros nos dieron sobre ello. Hubo un acuerdo de sobre posición en nosotros. 

8. La única forma de almacenar información es por acuerdos. Si no estamos de acuerdo con algo sencillamente no lo archivamos. Tan pronto como estamos de acuerdo con algo, lo creemos y a eso le denominamos Fe. Tener Fe es creer y tener acuerdos. Desde niños comenzamos a estructurada nuestra fe. Nuestra fe de niños fue domesticada con todo lo que los adultos nos dijeron e informaron. El sistema de creencias se nos transmitió por repetición y ahora como adultos ni siquiera evaluamos ese sistema, lo dejamos ahí almacenado, y por eso, eres un rendido al sistema de creencias no evaluadas. Nunca has sido lo bastante fuerte para evaluar lo que te enseñaron. Eres un simple resignado. Eres un domesticado.

9. La finalidad de la domesticación es consolidad tu sistema de creencias. Al niño se le enseña el nombre suyo y el nombre propio de cada cosa, por ejemplo: eso no se llama ¡gua gua! Sino perro. A cada cosa se le dijo el nombre como mamá, papá, leche, carro, cielo, Dios, gato y yo. Día tras día se nos hizo la domesticación. Vino la escuela y nos domesticó. Vino la televisión y nos domesticó. Vino la iglesia y nos domesticó. Vino la religión y nos domesticó.

10. Domesticamos a los niños igual que domesticamos a nuestra mascota el perro o al gato de la casa. Para domesticar a un perro, lo castigamos y lo recompensamos. Adiestramos a los niños por medio de un sistema de premios y castigos. Nos dijeron: Eres un niño bueno si te comportas bien. Hacer lo que decía mamá o papá era ser un niño bueno. Cuando no lo hacíamos, éramos un niño malo. Cuando no acatábamos las reglas, nos castigaban. Cuando las cumplíamos, nos premiaban. Pronto algo hizo la domesticación. Empezamos a tener miedo de ser castigados y de no recibir el premio, el regalo o la recompensa. Nos domesticaron a ser dependientes de la atención de nuestros padres, profesores, e instructores religiosos. Con el tiempo desarrollamos la necesidad de captar la atención de los demás para conseguir recompensas, premios y regalos. Cuando recibíamos el premio nos sentíamos bien y en efecto, continuábamos haciendo lo que los demás querían que hiciéramos. Debido a ese miedo ser castigados y a no recibir premios, empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, con el único fin de complacer a los demás, es decir, de ser buenos.

11. Trayendo la domesticación al campo religioso, empezamos a actuar para intentar complacer al Dios de nuestros padres. Íbamos a la misa o al culto o a la sinagoga fingiendo ser lo que no éramos, porque nos daba miedo que Dios nos rechazara. El miedo a ser rechazado por Dios se convirtió en el miedo a no ser lo bastante buenos. Pasaron los años, llegamos a la juventud, y acabamos siendo alguien que no éramos. Nos convertimos en una exacta copia de las creencias de mamá, de papá, de la iglesia, de otros, de la sociedad y de la religión.

12. En el proceso de domesticación, perdimos toda nuestra naturalidad y originalidad. Cuando fuimos mayores y entendidos de las cosas aprendimos a decir “NO”. Aprendimos a reaccionar para defender nuestra libertad. Aprendimos a ser nosotros los mismos pasivos. Quién aprende a reaccionar ante lo impuesto tradicional de un sistema de creencias religiosas no evaluadas, deja el miedo y entra en la libertad de descubrir por sí mismo que es lo corresponde a la verdad y que es lo nuevo que debo aprender que genere en mí una nueva conciencia de vida y libertad. Quien logra trascender, logra un grado mayor de libertad.       

13. Las domesticaciones teológicas han hecho lo suyo en nuestra vieja conciencia; pero al trascender, estudiando de nuevo, evaluando de nuevo, haciéndole todo el recorrido y kilometraje a os asuntos espirituales profundos, descubriremos que ya no necesitamos que nadie domestique. No necesitamos a los ajenos ni a la iglesia que nos domestique. Antes fuimos domados, ahora nos domesticamos a nosotros mismos por estudio inductivo de las cosas.

14. Usted tiene toda la plena libertad de desafiar todo su sistema tradicional de creencias y no le de miedo del sistema de castigo y recompensa, Pablo le dijo a los Filipenses en Filipenses 3:8,9 que estimo todas las posiciones tradicionales del judaísmo del V:5,6 como pérdida para GANAR la excelencia del conocimiento de Cristo.  Pablo se liberó de la tradición. Se liberó del yugo de su religión judía. Se liberó a sí mismo por vía del conocimiento y revelación.

15. Toda la humanidad busca la verdad, la justicia y la belleza. Todos están inmersos en una búsqueda continua; pero la valla que no los deja saltarla es ese viejo sistema de creencias tradicionales. El 95% de esas creencias no son más que mentiras. Lo único cierto es Dios y Jesucristo.

16. El sistema de creencias o las domesticaciones teológicas te ha creados miedos. Te han generado dramas emocionales. Te ha producido terrores apocalípticos. No te han hecho libre. Este sistema viejo dice que su no haces lo que la iglesia y la religión dicen que deberías hacer, irías al infierno. ¡Te das cuenta! Te siguen domesticando. Te siguen diciendo otros lo que es infierno y no es, ¿Por qué no lo descubres tú mismo, sea el significado de cielo o de infierno o todo lo que anhelas saber?

17. Cada ser humano tiene su sueño personal. El ser humano sigue buscando y buscando cuando TODA la PLENITUD de DIOS ya está instalada en el espíritu nuestro. No hay ninguna VERDAD que encontrar. Ya la tenemos toda, ¿Qué nos falta? Conocerla, indagarla, investigarla y una vez descubierta ella solita nos hará libres (Juan 8:32). Dondequiera que miremos, todo lo que vemos dentro de la esfera de la Plenitud espiritual de Dios es la verdad, pero debido a esos viejos acuerdos y creencias y domesticaciones teológicas que hemos almacenado en nuestra mente religiosa, no tenemos ojos para verla.

18. No vemos la verdad porque estamos ciegos. La religión nos ha embotado el cerebro. El iglesismo nos ha domesticado. Lo que nos ciega son todas esas falsas creencias que tenemos en la mente. El pueblo vive en una bruma que ni tan siquiera es real, es impuesta. Toda nuestra vieja mente es una bruma y así es imposible ver lo que realmente somos en Dios. Hemos intentado vivir la Fe satisfaciendo las exigencias de los padres, de los amigos, de los pastores, de los curas y de los rabinos. Hemos aprendido a vivir según los puntos religiosos de vista de ellos por miedo a no ser aceptados dentro del seno de su círculo espiritual y de no ser lo suficientemente buenos. Para ellos “bueno” sólo es quién acepta sus dogmas y ordenamientos. Ningún maestro puede demandar de nosotros nuestra sumisión absoluta a sus enseñanzas porque es falible.

19. Nos da mucho miedo que nos tilden de herejes, secta, falsos por descubrir verdades. Nos da miedo que el círculo de nuestros amigos se cierre por decir las verdades descubiertas como demostrar el "Preterismo de Dios" como el Dios que todo lo ha consumado. El miedo y el que dirán los demás nos ha domesticado. Nos ha hermetizado. Nos ha cruzado de manos. Nos ha hecho vivir del que dirán y no de mi propia pregunta con respuesta o de mis propias convicciones descubiertas. Nadie, te ha maltratado más que tu mismo con miedo. Ese es el que te hace sufrir. 

20. Necesitamos que los demás nos acepten y nos amen; pero nos resulta imposible aceptarnos y amarnos a nosotros mismos por lo que descubrimos. El abuso de uno mismo nace del auto rechazo. No rechaces la oportunidad de avanzar. Establece un acuerdo contigo mismo. Nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos. Decídete por una libertad que te está esperando en el conocimiento de los estudios de la Universidad Preterista 70 d.C. !Ven! Verifícalo todo. Date la oportunidad. No vivas del que dirán mis domesticaciones teológicas. Sé libre por ti mismo. Necesitarás una gran voluntad para adoptar el acuerdo de ir en pos de vida, libertad y plenitud. Examinadlo todo, retén lo bueno pero sobre descúbre que todo esta cumplido para ser disfrutado.  Por Dr Rey Estrada. Rector de la Universidad Preterista 70 d.C.