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LA CASA DE JUDÁ

¿Qué pasó con el Reino del Sur (Casa de Judá)?  ¿Sufrieron el mismo destino que sus hermanos del norte? Oseas también profetizó a la Casa de Judá, pero el mensaje era muy diferente: Oseas 1:7 Más de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por el Eterno su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Luego que de haber conquistado el Reino del Norte, el ejército asirio siguió su camino hacia el sur.  Llegaron hasta Jerusalén y la sitiaron por muchos días. Humanamente, daban su caso como perdido.  Pero el poder humano no está sobre el poder divino.  Quien determina quién gana y quién pierde en la batalla es Dios, y no las circunstancias.  La Casa de Judá recibió las palabras de Oseas, Isaías y los demás profetas, y rectificaron sus caminos…por eso, Dios los salvó. 

 

II Reyes 19:32-37  Por tanto, así dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo, ni levantará terraplén contra ella.  Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad--declara el SEÑOR.  Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.  Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel del SEÑOR e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres.   Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive. Y sucedió que mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar-hadón reinó en su lugar.

 

¿Qué Pasó con Judá?: Ya vimos como el pueblo de Israel se dividió en Dos Casas: la Casa de Israel (las 10 tribus del norte, conocido también como Efraín) y la Casa de Judá (las 2 tribus del sur).  A los israelitas del norte se los llevaron cautivos los asirios, cuando Tigalt Pilsger III, rey de Asiria, conquistó Samaria, capital de Israel (Reino del Norte).  En el año 722 a.C. fueron llevados al exilio y dispersados.  Dado que para entonces ya habían perdido su identidad hebrea, fueron asimilados a donde fueron llevados. En contraste, la Casa de Judá permaneció fiel a Dios…por un tiempo.  Aproximadamente 100 años después, también ellos se desviaron de los caminos de Dios.  Recibieron advertencias, y se arrepintieron temporalmente, para volver a caer.

 

Imitó a su hermana: Jeremías y Ezequiel fueron la voz profética en esos tiempos.  Les advirtieron que no imitaran a sus hermanos del norte, porque pararían igual que ellos.  El llamado de atención fue fuerte, porque se comparaba la idolatría en que habían caído con adulterio espiritual. Jeremías 3:6-10  Y el SEÑOR me dijo en días del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo la infiel Israel? Ella andaba sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí fornicaba.   Y me dije: "Después que ella haya hecho todas estas cosas, volverá a mí"; más no regresó, y lo vio su pérfida hermana Judá.   Y vio que a causa de todos los adulterios de la infiel Israel, yo la había despedido, dándole carta de divorcio; con todo, su pérfida hermana Judá no tuvo temor, sino que ella también fue y se hizo ramera.   Y sucedió que por la liviandad con que fornicó, profanó la tierra, y cometió adulterio con la piedra y con el leño.   A pesar de todo esto, su pérfida hermana Judá tampoco se volvió a mí de todo corazón, sino con engaño--declara el SEÑOR.

 

Israel cayó primero, y luego le siguió Judá. II Reyes 17:13-20) Y el SEÑOR amonestaba a Israel y a Judá por medio de todos sus profetas y de todo vidente, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos, mis estatutos conforme a toda la ley que ordené a vuestros padres y que os envié por medio de mis siervos los profetas.  Sin embargo, ellos no escucharon, sino que endurecieron su cerviz como sus padres, que no creyeron en el SEÑOR su Dios.  Desecharon sus estatutos y el pacto que Él había hecho con sus padres, y sus advertencias con las cuales los había amonestado. Y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el SEÑOR les había ordenado que no hicieran como ellas. Y abandonaron todos los mandamientos del SEÑOR su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera, adoraron a todo el ejército de los cielos y sirvieron a Baal. Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron la adivinación y los augurios, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, provocándole.   Y el SEÑOR se airó en gran manera contra Israel y los quitó de su presencia; no quedó sino sólo la tribu de Judá.  Tampoco Judá guardó los mandamientos del SEÑOR su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel había introducido.  Y el SEÑOR desechó a toda la descendencia de Israel, y los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta que los echó de su presencia.

 

Bajo cautiverio: Como consecuencia de su pecado y falta de arrepentimiento, la Casa de Judá también fue conquistada.  Todos ellos fueron llevados al cautiverio, pero no por los asirios, sino que fueron conquistados por Babilonia.  A diferencia de sus hermanos israelitas, La Casa de Judá sí guardó su identidad.  Aunque estaban cautivos en Babilonia, ellos se mantuvieron unidos.  Establecieron sinagogas y continuaron con una vida religiosa hasta donde les era posible.  Sin duda, algunos se asimilaron, pero muchos continuaron guardando la ley y costumbres de sus padres.  A ellos hoy se les conoce como el pueblo judío. Luego de 70 años de cautiverio, Dios cambió la historia.  En un día, Babilonia cayó y los medo-persas tomaron su lugar de hegemonía (Daniel 5).  

 

El Señor movió esas piezas políticas para permitir que los judíos pudieran regresar a Jerusalén. Esdras 1:1-4 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEÑOR por boca de Jeremías, el SEÑOR movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, y éste hizo proclamar por todo su reino y también por escrito, diciendo:  Así dice Ciro, rey de Persia: "El SEÑOR, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y Él me ha designado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá.  "El que de entre todos vosotros pertenezca a su pueblo, sea su Dios con él. Que suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa del SEÑOR, Dios de Israel; Él es el Dios que está en Jerusalén.   "Y a todo sobreviviente, en cualquier lugar que habite, que los hombres de aquel lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganado, junto con una ofrenda voluntaria para la casa de Dios que está en Jerusalén.

No obstante, la Biblia nos indica que no todos los judíos regresaron a Jerusalén.  Sólo un remanente regresó (aprox. 5%), y el resto se quedó en Babilonia.  El remanente luchó por reconstruir la Ciudad Santa y reedificar el Templo.  Sin embargo, la Tierra Santa ya no fue completamente libre de la opresión extranjera.  Luego de los persas, llegaron los griegos y luego los romanos tomaron control de la región.

 

En el año 70 d.C., los romanos destruyeron de nuevo la ciudad de Jerusalén y el Templo. Los judíos fueron expulsados de la Tierra de Israel y fueron dispersados por todas partes del mundo, en lo que hoy se conoce como la Diáspora. 

 

La restauración de las dos casas en Cristo: Ezequiel 37:15-23 fue uno de los profetas que habló de los dos en uno: Vino a mí palabra del Eterno, diciendo: Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros.  Toma después otro palo, y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.  Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.  Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?, diles: Así ha dicho el Eterno el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano. Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás:  Así ha dicho el Eterno el Señor:  He aquí yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra;  y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.  Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios. 

 

Oseas también recibió la misma revelación, y escribió: Oseas 1:11  Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.  También Isaías profetizo de un solo pueblo: Dios nos ha revelado  a través de Isaías que Él no se ha olvidado de Efraín ni de Judá.  Aunque estén dispersos, él va a juntar a un remanente.  Los reunirá y los traerá de vuelta a la Tierra que Él escogió. Isaías 11:11-13 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que El Eterno alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.  Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.  Y se disipará le envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos.  Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín.

 

Pablo escribió conociendo las profecías de los dos en Uno solo, escribió en Efesios 2:11-22 Por tanto acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.  En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.  Pero ahora en Yeshua el Cristo de Dios, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.  Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo UNO, derribando las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. 

 

El mismo Caifás, sumo sacerdote en Jerusalén en el año en que Yeshua fue crucificado, profetizó acerca del papel que el Mesías jugaría en la redención de toda la casa de Israel. Juan lo explicó de la siguiente manera: Juan 11:49-52  Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni penséis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.  Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Yeshua había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.  Yeshua vino (Gálatas 4:4,5 y derribó los muros de separación entre las dos casas de Israel, y esto reveló claramente en el primer siglo, que solo hubo un Mashiaj o Mesías para las dos casas y en Cristo tuvieron los que creyeron, la restauración del Israel espiritual.

 

La restauración de Israel  se dio en el marco del Nuevo Pacto del N/T.  Pero, ¿En qué consistió el Nuevo Pacto que Dios haría con Israel/Efraín y Judá? Jeremías 31:31-34  He aquí que vienen días, dice el Eterno, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice el Eterno.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.  Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Eterno; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

 

Ni Judá ni Israel (Efraín) pudieron cumplir con toda la ley de Dios en el primer siglo.  Pablo dijo en Romanos 3:10  “No hay justo, ni aún uno”. Pero el misterio de la voluntad de Dios que él se había propuesto en ´si mismo fue reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación de los tiempo, Efesios 1:9,10. Los dos palos de la profecía de Ezequiel se cumplieron en Cristo. Él fue la piedra del Angulo que amarró las dos paredes en una sola Efesios 2:18-22. Cristo cumplió la profecía del Ezequiel/Oseas/Isaías/Jeremías/Sumo sacerdote. Dios unió a las dos casas en Cristo. En Cristo ya o serían más dos pueblos sino el cuerpo de Cristo, 1 Corintios 12:13.

 

Tanto los Hijos de Israel (Efraín) como los Hijos de Judá (los judíos) dejaron sus propios caminos, y se volvieron al Mashiaj Jesús el Cristo de Dios y vino Silo y los salvó por gracia, porque él fue el mediador entre Dios y los hombres, 2 Timoteo 2:5,6. Cristo, los juntó en el nuevo pacto y así cumplió todas las profecías de los descendientes de Israel y/o de las dos casas Judá/Efraín. Por Dr. Rey Estrada. Rector de la Universidad Preterista 70 d.C.